


Alojarse en El Molinico es mucho más que disfrutar de un alojamiento rural. Es descubrir un territorio donde la naturaleza, la historia y las tradiciones siguen marcando el ritmo de la vida cotidiana.
Situado en Puebla de Don Fadrique, en pleno Geoparque de Granada y a los pies de la Sierra de La Sagra, nuestro complejo es el punto de partida para recorrer algunos de los paisajes más singulares del sureste peninsular, visitar pueblos con una identidad única y descubrir una gastronomía profundamente ligada al territorio.
Tanto si buscas una escapada activa como unos días de descanso, aquí encontrarás un entorno lleno de posibilidades para completar tu experiencia.
NATURALEZA
Sea cual sea tu forma de viajar, aquí siempre encontrarás un camino por recorrer: senderos, montañas y paisajes te esperan a las puertas de El Molinico.
IDENTIDAD
La esencia de un pueblo de montaña donde la historia sigue presente en cada rincón. Conserva el encanto de los pueblos donde la vida todavía transcurre con calma.
GASTRONOMÍA
Elaboraciones tradicionales que reflejan la riqueza del Altiplano de Granada, ofreciendo una cocina elaborada con productos de proximidad.
Cada estación transforma el paisaje y ofrece una forma distinta de descubrirlo.

Naturaleza y actividades al aire libre durante todo el año
Puebla de Don Fadrique es uno de esos lugares donde la naturaleza invita a salir al encuentro del paisaje. Su ubicación privilegiada, entre la Sierra de La Sagra, el Geoparque de Granada y muy próxima al macizo de Revolcadores, convierte la zona en un destino ideal para quienes disfrutan del turismo activo y los espacios abiertos.
Los aficionados al senderismo encontrarán una amplia red de rutas para todos los niveles, desde paseos entre pinares y antiguos caminos rurales hasta ascensiones de montaña con panorámicas espectaculares. La subida a la Sierra de La Sagra, una de las cumbres más emblemáticas del sureste español, es uno de los grandes atractivos para montañeros y amantes de la naturaleza. Muy cerca, el macizo de Revolcadores ofrece también itinerarios muy apreciados por quienes buscan recorrer algunos de los paisajes más representativos de la comarca.
La zona cuenta además con recorridos para bicicleta de montaña y ciclismo de carretera, senderos, rutas entre antiguos molinos y cortijos, excursiones guiadas y espacios ideales para la observación de aves gracias a la riqueza ambiental del Geoparque. Quienes buscan una experiencia más aventurera también pueden practicar escalada o vías ferratas en distintos puntos del entorno.
Durante la primavera y el otoño, el paisaje cambia de color y convierte cada recorrido en una experiencia diferente. En invierno, las cumbres ofrecen una imagen completamente distinta, mientras que el verano invita a descubrir fuentes naturales, pequeños saltos de agua y rincones donde disfrutar del frescor de la montaña.
Sea cual sea tu forma de viajar, aquí siempre encontrarás un camino por recorrer.
Puebla de Don Fadrique: un pueblo para descubrir sin prisas
Sus calles, plazas y edificios tradicionales forman parte de una historia que sigue muy presente en el día a día de sus vecinos y convierten la visita en una forma diferente de conocer el interior de Granada.
El municipio forma parte de la red de Pueblos Mágicos de España, un reconocimiento que pone en valor su patrimonio, su entorno natural y la autenticidad de su forma de vida. Pasear por su casco urbano, descubrir sus iglesias, fuentes y rincones históricos o visitar los pequeños museos y espacios culturales permite comprender mejor la identidad de esta comarca.
Una de las visitas imprescindibles es la Iglesia de Santa María de la Quinta Angustia, un imponente templo renacentista del siglo XVI que preside el centro histórico. Muy cerca se encuentran la Plaza de España y el antiguo Ayuntamiento, donde hoy se ubica el Museo Arqueológico y Etnográfico de Puebla de Don Fadrique, un recorrido por la historia, la arqueología, las tradiciones y los antiguos oficios de la comarca que permite comprender la estrecha relación entre este territorio y sus habitantes.
Explora rincones llenos de historia como la Casa de los Patiños, el pintoresco Callejón Cimbrao, el Barrio y Ermita de San Antón, la Casa de los Romero Valdés o el Paseo y Ermita de las Santas Mártires del Monte, uno de los edificios modernistas más singulares de la localidad. Todos ellos forman parte de un conjunto urbano que conserva la esencia de un pueblo de montaña donde la historia sigue presente en cada rincón.
A pocos kilómetros del casco urbano también merece la pena visitar la Mezquita de Rosales, uno de los testimonios más singulares del pasado andalusí de la zona, la Casa Museo Gregorio Marín o acercarse al Observatorio Astronómico de La Sagra, situado en uno de los cielos más limpios de Europa y un referente para los amantes de la astronomía.
Pocas experiencias son tan sencillas y memorables como contemplar un cielo lleno de estrellas.
La Oficina de Turismo ofrece información sobre rutas, patrimonio, visitas guiadas y actividades organizadas durante todo el año, convirtiéndose en un excelente punto de partida para conocer el municipio y su entorno.
Desde El Molinico también es posible recorrer otros pueblos del Altiplano de Granada y del noroeste murciano, descubriendo una comarca donde cada localidad conserva tradiciones, arquitectura y paisajes propios. Un destino perfecto para quienes disfrutan viajando sin prisas y dejando que cada lugar cuente su propia historia.
Más allá del paisaje, Puebla de Don Fadrique conserva el encanto de los pueblos donde la vida todavía transcurre con calma.

Los lugares más especiales son aquellos que consiguen dejar huella.

Sabores que hablan del territorio
Viajar también es descubrir una tierra a través de su cocina. La gastronomía de Puebla de Don Fadrique mantiene una fuerte vinculación con la tradición ganadera y agrícola de la comarca, ofreciendo una cocina sincera, elaborada con productos de proximidad y recetas que han pasado de generación en generación.
Entre todos ellos destaca el cordero segureño, uno de los grandes referentes gastronómicos del sureste español y protagonista de muchos de los restaurantes de la zona. Su calidad, reconocida con la Indicación Geográfica Protegida (IGP), ha convertido este producto en uno de los principales atractivos culinarios para quienes visitan la comarca.
Junto a él, la cocina local ofrece embutidos artesanos, quesos, migas, gachamigas, arroces, productos de la huerta y una amplia variedad de elaboraciones tradicionales que reflejan la riqueza gastronómica del Altiplano de Granada.
Disfrutar de una comida en alguno de los restaurantes de Puebla de Don Fadrique es la mejor manera de completar una jornada de naturaleza y conocer otra de las grandes señas de identidad del territorio: una cocina auténtica, ligada a la tierra y elaborada con el mismo cuidado con el que aquí se vive.






